Turismo oscuro, una atracción más en Puebla

El turismo oscuro o también conocido como tanatoturismo es uno de los términos poco conocidos por el turista, pero a su vez es uno de los más populares del turismo no convencional.

El viaje y la experiencia de lugares asociados con la muerte y los hechos históricos no son fenómenos nuevos. El ser humano siempre se ha sentido “empujado” hacia sitios, atracciones o eventos vinculados de una forma u otra con la muerte, el sufrimiento, la violencia o el desastre.

Por sus condiciones geográficas, culturales y gastronómicas, México tiene importantes destinos de sol y playa, sin embargo, el turismo oscuro tiene alternativas interesantes que ofrecer.

Gracias a la diversidad histórica, la ciudad de Puebla cuenta con ejemplos claros del tanatoturismo, tales como San Pedro Museo de Arte y el Museo de Santa Rosa.

SAN PEDRO MUSEO DE ARTE

Ubicado en la 4 norte, número 203, en el Centro Histórico de Puebla, este inmueble albergó al antiguo Hospital de San Pedro durante la época virreinal. Su construcción tuvo origen con el templo de San Pedro en 1541, por petición de Fray Julián Garcés, obispo de Tlaxcala.

Este edificio pasó por varios fines, desde Hospital General del Estado, Palacio del Deporte, Escuela de Arte Teatral, registro civil, oficina de pasaportes, Archivo General del Estado, Periódico Oficial del Estado y finalmente Museo Poblano de Arte Virreinal.

En pleno siglo XVII, una plaga de cólera asoló a gran parte de la Nueva España y, desde luego, Puebla no se salvó de la peste.

Una de las historias más conocidas sobre ese lugar es la aparición de una madre que llevó su amor más allá de la muerte.

Una noche, Fray Luis García atendió el llamado de una madre que pedía atención médica para su hijo. En pocos días, el niño logró recuperarse, pero la mamá nunca regresó por él.

Fray Luis García decidió visitar la casa de la mujer para anunciarle la buena noticia, sin embargo, al abrir la puerta, se percató de un fuerte olor. La madre del infante llevaba más de una semana muerta.

Como era de esperarse, en el Hospital de San Pedro, frailes y médicos no se daban abasto con la cantidad de enfermos que llegaban cada día.  Al no haber suficiente espacio para los cadáveres, se crearon fosas en la explanada del inmueble. Años más tarde, varios testigos afirman haber visto siluetas de personas al interior del lugar.

Estas leyendas continúan vigentes e incluso han sido retomadas por medios de comunicación locales y nacionales.

MUSEO DE SANTA MÓNICA

Ubicado en la calle 18 poniente número 103, en el centro de Puebla, este edificio se destinó para recogimiento de mujeres obligadas a permanecer en reclusión. En 1679, Manuel Fernández de Santa Cruz y Sahagún, obispo de Guadalajara y de Puebla, decide reestructurar esta función. Se construyeron celdas, oratorios, refectorios, servicios sanitarios, lavaderos  y una nueva iglesia.

Hacia 1682 se convirtió en colegio para doncellas y viudas pobres. Seis años después se fundó en ese mismo sitio el convento de monjas agustinas recoletas de Santa Mónica.

El monasterio sobrevivió a la exclaustración de las órdenes religiosas decretada por las Leyes de Reforma, gracias a que logró ser protegido o acaso pasar inadvertido durante más de 70 años. No fue sino hasta 1933 cuando, por algunas denuncias, las religiosas fueron desalojadas de manera definitiva y el lugar fue clausurado.

Se dice que las monjas y mujeres que habitaron este espacio sufrían de abusos, violaciones, confinamientos y castigos inhumanos a modo de infligir sufrimiento relacionado con el amor a Dios o simplemente por no seguir las normas de su fe.

Durante diversos trabajos de restauración, se encontraron cadáveres emparedados y enterrados en sitios distintos al osario, que era el lugar destinado para este uso.

En ciertas áreas fueron descubiertos esqueletos de fetos. La leyenda del Ex Convento de Santa Mónica dota a este lugar de cierta energía “negativa”. Personas que han llegado a visitarlo y trabajadores han reportado apariciones en diferentes horas del día. La más recurrente, aseguran, es la de una mujer que deambula por los pasillos vestida de blanco.

Actualmente, el inmueble es un museo de arte religioso digno de visitarse por su colección, en la que se incluyen piezas de los conventos de Santa Catalina y Capuchinas.

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